El cerebro autista procesa los rostros de otra manera — y no es por falta de contacto visual
Uno de los estudios más amplios hasta ahora sobre percepción facial en niñas y niños autistas encontró diferencias en la actividad cerebral ante caras humanas, y aporta pistas sobre en qué momento del procesamiento aparecen.
Gran parte de la investigación previa se había concentrado en una sola señal eléctrica, la N170. El nuevo trabajo sugiere que estas diferencias se relacionan con características del desarrollo propias del autismo, y no simplemente con la experiencia acumulada de vivir con él.
Forzar el contacto visual no es una solución eficaz.
Los autores advierten que falta investigación antes de llevarlo a la clínica.